viernes, 17 de abril de 2009

Hasta que el cuerpo aguante

Puedes arrancarme el corazón del pecho y convertir en murmullo tenue mi voz, reducir toda una vida sólo a un renglón. Puedes sobre mí dar opinión sesgada, criticar mi oficio ¡que no es porvenir!, que alimento la hoguera de la imaginación.
Puede que la lluvia caiga sobre el cielo; que el mar, confundido, vaya a un río a morir; que en la noche cante el gallo de la mañana, que con las ánimas se fue a divertir.
Vivo con la pasión a flor de piel, entre estrofas encontrarás mi hogar, el espera a que regrese y mientras yo, guardo sus besos y su voz en mi corazón. Busco en el camino todas las respuestas y me he dado cuenta que están en mi, comunicador de sueños quiero ser...
Músico soy, músico seré, conductor de sensaciones a tu piel, fabrico recuerdos que atas con nostalgia a mi canción.

Jamás podré dejarlo, mi vida es una canción, soy escultora del alma, soy músico y amo en clave de sol hasta que aguante mi voz.
Estamos locos de atar, somos trovadores que en tu ciudad damos pinceladas de color a tu gris realidad. Somos mitad caballeros,
mitad bohemios y embusteros, no somos lo que un padre quiere para su hijita bebe.
Hasta que el cuerpo aguante, hasta que quiera mi voz, hasta que el cuerpo aguante seguiré viviendo tal como soy.

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