
Lo tenía en la punta de mis dedos. Era mio. yo era suya. Podía mirarlo cuando se me diera la gana. Lo mejor es que era reciproco. Pero supongo que de tanto observarlo, me perdi. Y una dia sin darme cuenta, lo tome, y con mucha fuerza lo tire por mis hombros hacia atrás. Cuando me di cuenta, obviamente ya era muy tarde. Te habías perdido tu también.
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